miércoles, 9 de noviembre de 2011

LAS SIRENAS, NEREIDAS, NAYADES, ONDINAS...

Las creencias de la Antigua Grecia acerca de las ninfas sobrevivieron en muchas partes del país durante el siglo XX, época en que se las conoció generalmente como nereidas, que en realidad constituyen una subcategoría de las ninfas acuáticas según la mitología clásica.
John Cuthbert Lawson escribe que probablemente no existe escondrijo o aldea en toda Grecia en donde el folclore femenino no tome precauciones contra los hurtos y la mala voluntad de las nereidas, mientras que muchos hombres todavía se solazan en describir una y otra vez las historias de la belleza, pasión y caprichos de estas jóvenes acuáticas.

Pero no sólo es cuestión de fe: en algunas aldeas se afirma que varias personas han visto nereidas; incluso hay acuerdos acerca de su maravilloso aspecto, así como de sus vestidos, entre los testigos de tales visiones fantásticas.


Generalmente se las describe como mujeres vestidas de blanco, cubiertas con guirnaldas de flores, con piernas no humanas. Tienen fama de ser tan hermosas que, para elogiar los ojos o el cabello de una mujer bonita, se ha acuñado la frase popular que utiliza una comparación: “tan bella como una nereida”.
También se les atribuye la capacidad de moverse sigilosamente en el aire o en el agua, de ser escurridizas y atravesar pequeños agujeros. No son inmortales pero son diez veces más longevas que cualquier ser humano y se dice que conservan su belleza hasta la muerte.
Entre sus costumbres, tienden a frecuentar las áreas distantes de las actividades del hombre, pero suelen ser encontradas por los viajeros solitarios fuera de su aldea, donde su música puede ser oída. Entonces, los viajeros solían espiar sus danzas o sus baños en las corrientes o lagos.
Pero tales encuentros con las nereidas podían resultar peligrosos y acarrear la mudez, la locura o accidentes mortales a los seres humanos.
Antiguamente, cuando los padres creían que sus hijos habían sido fatalmente atacados por una nereida le rezaban a San Artemidos o Santa Úrsula, las manifestaciones cristianas de la diosa cazadora Artemisa.

Las Nayades...


Habitantes del Mundo Acuático... Océanos, mares...

ONDINAS -NEREIDAS - SIRENAS - NAYADES...

Seres mágicos del elemento agua

El agua, sumamente vital para los seres humanos, posee propiedades importantes también en el mundo de las criaturas mágicas. El agua es un elemento que puede curar, porque limpia y purifica.
El elemento agua, aunque gobernado por las ondinas, es el habitat de muchas otras criaturas mágicas. La gran mayoría de ellas, de género femenino, son afines a los atardeceres, el otoño, la plata, el mercurio y la energía receptiva.
Por lo general, estos seres del agua son bellos y benévolos. Sin embargo, las que viven en lagos y mares suelen ser menos afables que las asociadas a ríos y arroyos.


John William Waterhouse



... protectoras de las fuentes, los ríos, los lagos...




James Herbert Draper



Divinidades de pozos, manantiales y arroyos...


Isobel Lilian Gloag

Representan todo lo bello y amable que hay en el agua...

John Collier




Las sirenas...

En algunos casos, se las acusa de seducir con su bella voz, a los seres humanos, por los que sienten especial debilidad ya que les encanta contemplarlo...



John William Waterhouse

Las sirenas son bellas criaturas que, según algunas tradiciones poseen cuerpo de mujer y cola de pez. La voz encantadora de las sirenas, seducen a los navegantes y son su perdición, a no ser que tomen las precauciones que tomara Ulises.

Las sirenas se sienten atraídas por los hombres: diferentes leyendas relatan historias de algunas que buscaron despojarse de sus cuerpos para desposarse con los humanos.
Hacia el año 1200, el cronista inglés Ralph de Coggeshall escribe: "Durante el siglo pasado, bajo el reinado del rey Enrique II, unos pescadores de Oxford capturaron en el Canal de la Mancha a un hombre desnudo, que nadaba con soltura bajo el agua. Encerrado durante varios días, éste se alimentó principalmente de pescado.

No pronunciaba la más mínima palabra, aun bajo las peores torturas. Devuelto al agua, rasgó la red que lo retenía y consiguió hacerse mar adentro. Después de un tiempo, volvió a la orilla y vivió durante dos meses entre la gente de Oxford antes de volver definitivamente a su elemento natural".
Las sirenas de Cristóbal Colón. Mientras se encuentra frente a las Antillas, el navegante genovés cree divisar tres de estas criaturas que bailan en el agua. Son feas y mudas, pero él descubre en su mirada una cierta "nostalgia de Grecia".
Un encuentro moderno. En 1869, en las Bahamas, seis hombres que se dirigen en canoa hacia una bahía divisan una sirena de deslumbrante belleza, con los cabellos azules flotando sobre sus hombros y las manos hendidas. Ésta emite unos grititos de sorpresa al ver a los marinos y desaparece poco después, sin dejar que se acerquen.



La apariencia física de las sirenas evolucionó. En la época griega, eran representadas como seres alados, con cara humana y cuerpo de ave como lo prueban las diferentes vasijas griegas antiguas. Su transformación en criaturas mitad mujer, mitad pez, con la parte inferior recubierta de escamas, se remonta aparentemente a la Edad Media y a las leyendas celtas y germánicas. Pero, ya bajo el Imperio Romano, se las confunde con las Nereidas, las cincuenta hijas de Nereo, dios marino, y de Doris, descendiente del Titán Océano. Las bellas Nereidas, de las que hablaremos más adelante, son las ninfas del mar y por lo tanto no es sorprendente que se las haya asemejado a las sirenas, también figuras marinas... 



A las sirenas se las describe con frecuencia asomándose a la superficie del agua, o sentadas en una roca, peinándose su largo y rubio cabello con una mano y un espejo en la otra. Posteriormente, las sirenas pasaron a ser consideradas divinidades del más allá, y se suponía que cantaban para los bienaventurados en las Islas Afortunadas. Fue así como pasaron a representar las armonías celestiales y es así como las dibujan en los ataúdes y sarcófagos.



 
Las ondinas...


 





Fuente: Recopilados en la Red.


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